¿Otoño caliente? Es la hora de subir sueldos y la huelga puede ser un arma

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¿Otoño caliente?Aena, estibadores, y el 29 de septiembre, Renfe, han usado como arma la huelga para lograr subidas salariales y mejoras en la convenios. Los expertos consultados por lainformacion.com lo tienen claro: es el momento de subir salarios, que la recuperación llegue a todos, pero con criterio suficiente. Hay que mirar sectores, resultados de las empresas, productividad y competitividad. Generalizar subidas salariales no es lo idóneo. De esta opinión son Sandalio Gómez, profesor emétiro de relaciones laborales del IESE, Rubén Agote, socio del área laboral de Cuatrecasas y Jesús San Martín, Presidente del registro de economistas y asesores fiscales del Consejo General de Economistas.

Sobre la posibilidad de huelgas como medida de presión, las opiniones difieren, aunque se ve como última medida si lo demás falla y más como recurso político que como un arma realmente efectiva teniendo en cuenta el distinto poder sindical en los diferentes sectores.

1.000 euros o conflicto servido

El secretario de política sindical de UGT, Gonzalo Pino, ya ha afirmado que si la patronal no entiende que la recuperación debe llegar a los salarios, "el conflicto estará servido". La campaña sindical ya tiene un lema: ponte a 1.000 euros. El Gobierno, por su parte, se ha comprometido con UGT y CCOO a convocar a las Federaciones de empleados públicos para abordar, de cara a los Presupuestos Generales del Estado para 2018, aspectos relacionados con las rentas salariales y con las condiciones de trabajo y negociación colectiva. UGT, CCOO y CSIF ya han pedido a Montoro que suspenda la tasa de reposición de vacantes tras ocho años de vigencia para detener la sangría del empleo público y la precarización de los servicios públicos.

Sandalio Gómez considera que "las huelgas serían una forma de dar visibilidad a los sindicatos. No olvidemos que el PSOE también ha disparado cinco años contra la reforma laboral y los sindicatos quieren que este otoño medidas como el descuelgue de los convenios se eliminen y ganar peso en las condiciones de trabajo". En este sentido, cree, las huelgas pueden ayudar, "aunque lo que más se pedirá serán subidas salariales porque no parece que el gobierno vaya a ceder respecto a la reforma laboral".

Rubén Agote no ve tan claro que se llegue al extremo de la huelga, aunque "es un momento para pedir mejoras en salarios y condiciones laborales porque las condiciones económicas ayudan a ello". La huelga en este sentido es "una medida de presión, pero hay que tener en cuenta que las que se han producido hasta el momento han sido en sectores muy particulares como los taxis y vinculadas a concesiones . Generalizar la huelga como presión puede ser contraproducente", concluye.

Fuentes de Gobierno aseguran que, bajo su punto de vista, "la relación con los sindicatos es fluida y constante, por lo que les sorprendería que pusieran en marcha un otoño caliente". Tanto la ministra Báñez como los altos cargos del Ministerio de Empleo "dialogan a diario con los secretarios generales o dirigentes de CCOO y UGT". De hecho, argumentan estas fuentes, "la ministra acudió al último congreso de UGT donde fue aplaudida por el plenario".

Las manifestaciones de los sindicatos en los medios son menos aduladoras. A juicio de UGT y CCOO, "no es de recibo que, después de tres años consecutivos de crecimiento económico", y en un momento en que los beneficios empresariales están en niveles precrisis, "los salarios sigan estancados, los servicios públicos se hayan deteriorado y persistan los actuales niveles de pobreza y desigualdad".

Jordi García Viña, director de relaciones laborales de la CEOE no considera que nos acerquemos a un otoño caliente, aunque "sí puede haber un aprovechamiento de algunas sectores vinculados a la Admnistración Pública para lograr mejoras, pero ya no hay grandes huelgas en empresas privadas". Es posible que se usen movilizaciones para "intentar retocar la reforma laboral", pero desde la CEOE creen que lo que se necesita es "profundizar en ella, bajar impuestos o eliminar burocracia". En cuanto a los descuelgues considera que "han afectado a 300.000 personas desde la reforma y siempre bajo pacto. Lo vital es reintegrar a la gente en el mercado de trabajo".

Un 52,97% más de horas perdidas por huelga

Las cifras demuestran que la veda está abierta. Los primeros siete meses de 2017 se han contabilizado un total de 523 huelgas, que afectaban a 1.817.631 trabajadores. El número de trabajadores que participaron de forma activa en huelgas fue de 197.939. En total, en 2017 se provocaron 6.340.900 horas perdidas, lo que supuso un incremento del 67,58% respecto al mismo periodo de 2016, según el último informe de conflictividad laboral publicado por la CEOE. Por semestres, el primero de 2017 contabilizó 5.399.178 horas de trabajado perdidas mientras que en 2016 fueron 3.490.352. Es decir, en 2017 se ha producido un incremento en este sentido del 52,97%.

Las razones son varias. Hay menos miedo a perder el empleo y los sindicatos quieren forzar una subida salarial y recuperar posiciones en los convenios colectivos. En relación a los salarios, los datos les dan cobertura. La remuneración de los asalariados ha perdido en la última década dos puntos de su peso en el PIB en favor de las rentas empresariales, al pasar del 49% al 47%, lo que el Gobierno achaca a los 1,5 millones de empleos destruidos en la crisis que aún no se han recuperado y no a la caída de los salarios.

Los datos de contabilidad nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE) del segundo trimestre muestran que la remuneración real por asalariado (eliminado el efecto de la evolución de los precios de consumo) ha crecido un 1% desde finales de 2007, al subir de 8.032 a 8.769 euros trimestrales.No obstante, la estadística trimestral de coste laboral, también del INE, refleja que el coste laboral real por trabajador (incluidas cotizaciones sociales) ha caído un 2,5% de 2007 a 2016, hasta 2.541,3 euros mensuales, en tanto que el coste salarial real ha bajado un 1,4% en el mismo periodo, hasta 1.897.5 euros.

Báñez pide la subida y Sánchez habla del 3,5%

No son solo los sindicatos los que han pedido una subida salarial. La propia ministra de Empleo, Fátima Báñez, ha recalcado que "es el momento de que la subida de salarios en España se acompase al ritmo de crecimiento del empleo que fortalezca la recuperación". EL Gobernador del Banco de España también lo cree y confía en que "los interlocutores sociales se pongan de acuerdo". Pedro Sánchezha llegado hablar de hasta el 3,5%.

Jordi García Viña tiene claro que "cuando el río suena agua lleva" respecto a la necesidad de subir salarios, "pero eso se están negociando en los convenios. Nosotros propusimos subidas de hasta el 2,5% y no fueron aceptadas. Los incrementos del mes de julio hablan de entre un 1,3% y el 1,7%. Tal vez lo mejor sea no proponer ningún abanico si eso va a resultar un problema. Según los datos empíricos en las grandes empresas que han ido bien los incrementos salariales no han bajado".

Jesús San Martín, Presidente del registro de economistas y asesores fiscales del consejo general de economistas, también considera que ha llegado el momento de subir sueldos porque la economía va a mejor y es hora de distribuir la renta". Reconoce, no obstante, que no todos los sectores tienen la capacidad de presión para hacer huelga, "solo los grandes colectivos con especial incidencia tienen esa fuerza". Respecto a cambios en la reforma laboral, no cree que sean esenciales para poder llegar a un acuerdo salarial.

Un acuerdo que es lo más razonable, en opinión de Rubén Agote, que cree que estamos ante "tensiones propias de un crecimiento saludable". El socio de Cuatrecasas, experto en materia laboral, cree que "cuando las cosas tienden a ir mejor, todos queremos ir a mejor. Ahora es responsabilidad de las asociaciones patronales ver en qué empresas y sectores se pueden hacer esas subidas, porque también hay que dejar claro que establecer subidas con criterios generales es un riesgo".

De la misma opinión es Sandalio Gómez, del IESE: "Creo que se dan las condiciones para incrementar salarios,y ese esfuerzo tendrá que venir de las empresas que sí han mejorado sus cuentas, que se recuperan". También pide no olvidar la competitividad y la productividad en las negociaciones, pero "las empresas deben dar un paso al frente y ofrecer un abanico conforme a sus resultados". Si no lo dan ¿habrá otoño caliente?

Fuente La Información